El vestuario de Racing atraviesa días de tensión tras la derrota 3-2 ante Boca, en un partido que el equipo ganaba 2-0. El clima interno quedó marcado por gestos de desgano, reproches y mensajes duros de parte del cuerpo técnico y la dirigencia.
Luego del encuentro, Matko Miljevic mostró desinterés en el banco y se retiró caminando entre risas junto a amigos por el playón. La actitud generó malestar en el plantel.
En el vestuario, Saja ingresó furioso y les gritó a los jugadores: "No tienen alma". Al día siguiente, la dirigencia fue clara: "Tenemos que mejorar la imagen. Hay que ir a Córdoba, ganarle a Estudiantes y después a Belgrano".
En Río Cuarto, tras un triunfo sufrido, los jugadores pusieron música a todo volumen. Zuculini fue enviado por Milito y Saja a pedir que la bajaran, con el mensaje: "No hay nada que festejar". Sin embargo, los referentes respondieron subiendo aún más el volumen.
La caída ante Belgrano y los silbidos en el Cilindro aumentaron la presión. Saja fue contundente: "El domingo vamos a jugar la final del mundo, hay que ganarla". El mensaje fue replicado luego por Maravilla ante la prensa.
